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El reloj que se paraba

18 Mar

He aquí una antigua adivinanza muy bonita y sencilla: Había una vez un hombre que no tenia reloj ni de pulsera ni de bolsillo, pero tenia un reloj de pared muy exacto que sólo se paraba cuando se olvidaba de darle cuerda. Cuando esto ocurría, iba a casa de un amigo suyo, pasaba la tarde con él y al volver a casa ponía el reloj en hora. ¿Cómo es posible esto sin saber de antemano el tiempo que tardaba en el camino?

Al salir de su casa el hombre dio cuerda al reloj, y escribió la hora en un papel. Cuando llegó a casa de su amigo apuntó la hora que era en ese momento y cuando se fue volvió a apuntarla. Cuando llegó a su casa miró el reloj y así pudo saber cuánto tiempo había estado fuera de casa. Restando de eso el tiempo que había estado en casa de su amigo pudo calcular lo que había tardado en ir y venir; sumando la mitad de ese tiempo a la hora que era cuando salió de casa de su amigo, pudo averiguar la hora que era en aquel momento.

 
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Publicado por en 18 marzo, 2009 en Textos

 

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